En el año 2011 el país estuvo discutiendo amplia y abiertamente sobre la
Educación Universitaria. En un Foro virtual que se abrió y después se
desapareció como con muchas otras cosas pasa, colaboré en muchos aspectos,
hasta que vi que no se llegaba a nada. Esta contribución la mantuve con un
señor Veroes que tenía ideas y preguntas
variadas y con ellas pudimos interactuar.
Veamos los temas:
Comedores
universitarios, transporte.
Señor Veroes, es importante su reflexión, siempre he sentido que este
problema del transporte y la alimentación de los universitarios no han sido
atacados con conocimiento y espíritu científico sino que ha sido una bandera
política de unos y otros. Las comidas, representan un gran peso logístico y
presupuestario para las universidades, estas nunca tendrán suficiente
presupuesto asignado para poder dar alimentación a un contingente de personas
que ya tienen el privilegio de alcanzar el espacio de la educación superior gratuita
cuando muchos niños no pueden asistir ni asistirán a la escuela, cuando muchos
niños no pueden desayunar y esperan para comer el almuerzo en la escuela
bolivariana.
Presupuesto:
Hay preguntas que usted se hace que tienen respuestas precisas, las
partidas de viáticos y pasajes también se agotan, la partida para comedor y
transporte es para eso nada más, son providencias estudiantiles y no pueden ser
desviadas para otros fines. Hay universidades como la UNEFA y la Bolivariana
que reciben recursos extras, fuera de su asignación presupuestaria, para
comedor, cada vez que es necesario. Los salarios, bonos, y demás gastos de
nómina vienen específicamente asignados en el presupuesto, la universidad no asigna motus propio esa cantidad, sino que
la OPSU y la ONAPRE ya lo tienen determinado previamente y así se puede ver en
lo asignado por partidas en el presupuesto.
Estoy muy de acuerdo con sus preguntas y con su preocupación, las
respuestas a esas preguntas no son sencillas y tienen un alto contenido de
conocimiento y experiencia y los
venezolanos deberíamos poder responder con una precisión adecuada y con el
conocimiento de los hechos. A pesar de que las respuestas pueden ser
manipuladas políticamente, los universitarios deberíamos saber cómo se maneja
el presupuesto y cuáles son los problemas reales que una asignación determinada
ejerce sobre la vida diaria de la universidad. El indicador monto
presupuestario entre número de estudiantes es muy grueso y no nos dice mucho,
no deberíamos utilizarlo para atacar sino para ir abriendo la cebolla y ver en
cada hoja la realidad que nos interesaría conocer, lo cual es altamente
dificultoso, aunque no imposible. En pocos cinco minutos le escribo estas
sencillas ideas para señalarle que este es un gran problema nacional, que si queremos
resolverlo hay que quitarle muchos aspectos que no forman parte sustancial del
problema científico sino que son parte del show mediático y de la manipulación
política.
Propuesta para un
Comité que analice el asunto del presupuesto
Yo sugeriría, que se
conformara un Comité presidido por una persona de tradición, respeto, estudio,
seriedad y equidad, que defina poco a poco con grupos pequeños el problema, su
metodología de estudio y su posterior forma de funcionar, para conocer
científicamente sobre el presupuesto de cada universidad a la luz de la realidad
de cada universidad, este comité fomentaría la conformación de un grupo de
investigación en cada universidad que trabajaría para buscar o producir la data
que nos llevara a tener precisión en cada aspecto que es necesario tener para
su análisis. Más temprano que tarde se podría contar con información cierta es
decir válida y confiable.
Asuntos
Principistas:
Ahora, hay decisiones que son de principios. Cuando se planificaba Misión
Sucre yo decía: preocupémonos por la educación y formación, esos camaradas no
están aquí para alimentarlos, ya están grandecitos, es suficiente problema la
municipalización la inscripción , las aldeas, la articulación etc., pero usted
ve como se ha transformado el problema, ya hasta piden residencias. Lo que
usted dice Veroes, de estudiantes que
estudiaron en los más costosos colegios y ahora hay que darle becas, almuerzo,
merienda, deporte, transporte. Hay mucha confusión y falta de equidad,
manipulación y mentira. “Cada generación tiende a poner énfasis en sus
particularidades, y por ello hay que tener cuidado en no magnificar la
importancia del momento actual” pero entonces se cosen la boca y se dejan morir
de hambre, porque en realidad lo que desean es hacer saber que lo importante son sus planteamientos y necesidades
y que se saldrán con la suya.
Las universidades tienen que redefinirse, replantearse, cambiar, pero
siempre deberán ofrecer programas pertinentes, siempre. Investigación de punta,
dependiendo de su vocación y tradición. Docencia de calidad, cada vez en mayor
o menor medida, según sus recursos humanos y la articulación que se tenga con
los centros de producción de conocimiento, este sería el hueso duro de
definición y lucha, y donde los recursos presupuestarios deberían estar.
Lo demás debemos verlo con mucho sentido de Patria porque es lamentable ver
que todos los días muchos niños pobres
de este país, que acuden a la escuela, lo hacen en escuelas pobres, van a pie, muchos sin nada
en el estómago, sin cuadernos ni lápices, sin creyones, con maestros mal
pagados que hacen de tripas corazón.
Esto a pesar de los esfuerzos inmensos que ha hecho el gobierno
revolucionario para hacer digna la educación básica. Estos niños no llegarán a
la universidad, no podrán reclamar por deporte y comida gratis y pasaje
estudiantil y entonces se siente la angustia de
algo así como que el que más traga es el que tiene más saliva, que no
hay equidad ni compromiso. Que a medida
que vamos hacia el camino de más educación más pedimos y más nos olvidamos de
los millones que van quedando atrás sin nada, sino su pellejo para un día
venderlo. Los recursos siempre serán escasos, y habría que ponerlos donde las
universidades más lo necesitan: bibliotecas, conectividad, servicios de
docencia, investigación y todo lo que tenga que ver con la formación y el
conocimiento. Habría becas para los estudiantes de pocos recursos, trabajos
para los padres y las familias para que puedan apoyar a sus hijos con
transporte, habitación y comida, no más que pensar que los obreros de este país
salen todos los días a las cuatro de la madrugada con su arepa en el estómago y
su vianda en la mano, de la misma manera, lo han de hacer los jóvenes que
tienen el gran privilegio de tener educación superior gratuita.
La universidad deberá deslastrarse
de lo que no es su vocación y sentido, que le da más que hacer mal hecho, y que
atrae corrupción y burocracias innecesarias. Las comunidades aledañas a los
centros universitarios podrían florecer ofreciendo servicios dignos y
solidarios a los universitarios, estudiantes, profesores, obreros y
administrativos. Los espacios de las universidades que han servido como
comedores serían asignados a
cooperativas y empresas solidarias que ofrecerían sus servicios de comidas
sanas y sencillas a precio justo y
razonable. Estas empresas tendrían sus responsabilidades claras en contratos
para tales fines y de no funcionar o hacerlo indebidamente serían removidas.
Los obreros o personal de la Universidad que actualmente trabajan en estos
menesteres serían cambiados, algunos servirían también de supervisores y
controladores de los procesos de esos comedores. Los usuarios de estos
servicios tendrían que pagar por los mismos, precios razonables, puesto que el
local el agua y la electricidad la suple la institución, las
universidades ofrecen la cesta ticket a sus empleados y profesores y los
estudiantes tendrían sus becas. Los
servicios de transporte interno se irían redimensionando.
Los estudiantes podrían disfrutar del pasaje estudiantil pero pagado
directamente a los mismos, tal como la beca de forma tal que no se tenga que
lidiar con el problema de los
transportistas. A través de un sistema de ingreso diferencial, manejado por el
MPPEU, se tendría conocimiento exacto de la procedencia social de los
estudiantes y los que provengan de liceos públicos tendrían asignación
inmediata de becas, el resto debería tramitarlas a través de los medios que se
creen al respecto.
El Ministerio de la Juventud manejaría estos aspectos de becas, pasajes y
otros beneficios sociales a los estudiantes y así muchos de estos menesteres
serían sacados del presupuesto de las
universidades, aunque estaría articulado con los servicios estudiantiles
propios de la universidad y que le servirían de enlaces operativos. Para no
hacer referencia, en este corto escrito, a cada problema puntual; diremos
que el Principio es que la universidad sólo debería administrar aquellos
procesos que le son propios para cumplir con la finalidad docente e
investigativa. Las autoridades velarían por esos procesos vitales, por
sus sedes, por su personal y por ofrecer a los estudiantes y comunidades los
mejores servicios en esos aspectos y lo más prolijo de su vocación
universitaria.
Cada quien a lo suyo, todos en sus cosas y Dios en la de
todos.
INGRESO A LA UNIVERSIDAD (7-4-2011)
El sistema de ingreso debe
trabajar con los bachilleres que optan por ingresar a la educación universitaria.
Se debería aplicar el sistema de Cupo Diferencial, el cual selecciona de todo
el universo de bachilleres, dividido por estratos sociales, aquellos que son
los mejores de su grupo. Esto garantiza equidad en la escogencia, elimina la
selectividad que se ha estado dando en las universidades autónomas en las
cuales, a lo largo de los años, se ha conformado una población estudiantil proveniente casi de un
sólo estrato social. Inmediatamente se tendría la data para conocer quiénes
deben obtener becas, en primer lugar, es decir aquellos bachilleres
provenientes de los liceos públicos nacionales.
Aquellos estudiantes que ingresan
y no provienen de liceos públicos tendrán una forma alternativa para hacer sus
solicitudes de becas. Las becas deberían ser adecuadas para cubrir los gastos
de pasajes y alimentación para que de esa manera se comience a eliminar la
mafia y burocracia y existente
respectivamente, en estos dos procesos. Creo que de la universidad se debería
eliminar todo lo que no constituya su función principal, y dejar esos procesos
en otras manos y otros actores, para que de esa forma el presupuesto esté
dedicado y concentrado en dichas funciones. Con la creación del Ministerio de
la Juventud, tal vez estos sean aspectos a ser cubiertos y que la universidad
se libere de los mismos. Este Ministerio de la Juventud tendría, entre otras
funciones, por otras vías novedosas y flexibles y conjuntamente con el MPPE elevar el nivel y
funcionamiento de los liceos públicos y de la educación media, produciría estrategias variadas para
actualizar el conocimiento en los jóvenes estudiante que de esa manera
podrían obtener lo que no han obtenido
en sus estudios.
El
asunto es de formación, de estrategias
de aprendizaje, recursos a la mano en cualquier lugar y momento, no de pruebas
que se deben presentar para garantizar donde entrar, porque estaríamos corriendo
la arruga hacia abajo. La solución no es parcial, arreglo aquí y no allá, sino hasta donde pueda pensarse,
soluciones articuladas y bien concebidas con el resto del sistema educativo y
de los planes y programas del estado.
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