"El primer paso hacia una reflexión
ética consiste en definir las zonas de libertad en donde las responsabilidades
y posibilidades reales están comprometidas” (P. Bourdieu)
Si el problema de los medios y la
violencia lo metemos por este camino de causalidad; en donde unos, los que
quieren conservar el modelo televisivo, niegan que existe relación entre
violencia y medios, y otros, los que combaten el modelo afirman que existe una
relación causal; tendremos un problema sin solución, pero una campo sembrado
para permanecer hablando y discutiendo y difiriendo el resto de la vida. Campo
donde no se presentarán soluciones ni cambios, ni utopías ni vida; solo letras.
Nosotros desde la revolución debemos
deslindar el campo y definir lo que queremos:
¿Buscamos una reflexión nacional
donde la ética está comprometida?
¿Buscamos un debate con los dueños
de medios o sus teóricos que los apoyan, para continuar hablando sobre quién
tiene la razón en el problema de si hay o no causalidad?
Si la primera pregunta tiene una respuesta
positiva; y todos vamos a optar por decirle un sí a esa pregunta, entonces
tenemos dos tareas:
1.- Definir en qué aspectos de este
problema tenemos responsabilidad real, como grupo que recibe y percibe el medio
audiovisual.
2.- Definir en qué aspectos de este
problema los dueños de los medios tienen responsabilidad real, como grupo que
crea y programa y distribuye el mensaje audiovisual.
Ahora, veamos que como parte de la
solución están los periodistas, los intelectuales que escriben y hacen
programas, los docentes que promueven en sus aulas, los padres y madres que
desean que sus hijos piensen con la cabeza. Y muchos otros cada cual con un
rango mayor o menor de responsabilidad compartida. Definámosla. Veamos qué dice
la ley y como prescribe a los dueños de medios de lo que se puede o no se debe.
Hagamos ese trabajo y dejemos ese a
diatriba de la causalidad, que por allí los agarra Pascuali que nunca ha fregado un plato pero ha leído sobre
eso, y sabe dominar con su evangelio de palabras que parecen ofrecer libertad y
liberación, además de que cuenta con un séquito de iniciados que repiten y
creen saber.
No recuerdo quién lo dijo y estoy
apurada para buscar la referencia:”No podemos luchar con las misma armas del
enemigo” y lo que es peor sus argumentos liberales con lo cual abren el campo
hacia la pretendida belleza de los mercados financieros y de la libertad de
acción, deben ser combatidos sin pisarle los argumentos ni ponerlos sobre el
tapete.
Y qué tiene que ver el fregar platos
con el leer, y con el principio de este comentario; bueno para hacerlo cortico:
que la que friega platos, y cambia pañales y va al supermercado o a Mercal a
hacer la compra para cocinar los alimentos, y además de eso lee y estudia y
trabaja; esa, tiene una percepción de la vida real y de las letras que lee que
la hacen apartarse de la desmoralización y de los horizontes insuperables del
pensamiento que creen haber alcanzado los académicos de cúpula y de claustro.
Un mundo vivo de gente que cree en
el cambio y en la utopía, está allá afuera, incluyámonos dentro de ese campo de
responsabilidad ética hablemos con ellos, para ellos y desde ellos.
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