jueves, 6 de noviembre de 2014

La Carga de Siete Que No Son Siete a La Carga

Reflexiones motivadas por la carga de 

Autor: Rubén Wisotzki | Sábado 27 sep 2014

UN CAFÉ CON EDGAR MORIN



Cuando noté que Rubén había dedicado su café a Morín sentí alegría. 

Morín es el pensador por excelencia de nuestra época compleja y convulsionada. Cuando me di cuenta de que había seleccionado un libro escrito en 1962, ya no sentí tanto ánimo, no porque no sea una obra maravillosa sino porque hacer puentes con el presente desde esa lejanía necesita mucho concreto y acero, materiales que ya el mismo Morín puso en su obra actual, de relevancia concreta hacia el momento actual de la humanidad.

No podemos criticarle a Rubén andar en esa onda, que es su onda personal, individual y privada.

Esto me hizo reflexionar. Pensé en Chávez  leyendo Los Miserables, y tratando de sacar desde esa lejanía sustancia para la Revolución Bolivariana.
Pensé en las universidades y sus investigaciones para publicar ‘Papers” en revistas foráneas o tratando de que  sus propias revistas sean clasificadas como “Arbitradas”

Pensé en los profesores haciendo sus trabajos de ascenso o sus tesis de grado,  escogiendo un tema foráneo y citando a los extranjeros de renombre pero olvidando a los nacionales que lo dijeron antes.

Pensé, y pensé en Siete a La Carga; en cómo se creó y lo que ofreció a los lectores, y  lo que es y lo que ofrece.

Pensé en todo lo que nosotros creamos con una intención y un propósito que termina en otro lado, y debo decirlo, en el lado de lo que nos conviene y de lo que es más querido o fácil o cómodo para nosotros como individuo o persona. 

Y esto me llevó a pensar en el gobierno en los ministerios, en donde cada cual entra con una idea personal y trata de desarrollarla. Pensé en algunos ministros actuales y en ese hacer que no tiene que ver con el socialismo y la revolución sino con su idea personal individual de lo que debe ser el turismo, la educación superior, la cultura, la agricultura, por decir algunos.

Pensé en tantas cosas que andan mal y creí alcanzar la razón del por qué, pero se me fue entre las ideas. Quedé con la sensación de que no podemos hacer nada como grupo armónico porque desde el mismo comienzo no somos ni grupo, ni armónico. ¡Somos individuos!

La música a través de la orquesta puede lograr lo que logra porque es un conjunto muy grande de gente cada quien con un instrumento único y una técnica, y una partitura en cada atril;  pero un solo A y una sola partitura para el Director.

He allí por qué se puede hacer un  Sistema de Orquestas; he allí por qué no lo replicarán en el Teatro, ni en el Circo.

Tampoco podemos hacer nada distinto en Siete a la Carga; cada quien con su ensayo y sin ser siete, sino  siendo cada quien Uno definido y distinto, maravilloso y loable, pero Uno: Individual, disparando su carga pero no a La Carga.

Qué duro ha debido ser para Bolívar meter aquella Idea en la cabeza de miles. 
Deberían pensar en eso a ver si pueden ir A LA CARGA, juntos por las necesidades de un país: no descargando a cada real saber y entender.


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