Reflexiones motivadas por la carga de
Autor: Rubén Wisotzki | Sábado 27 sep 2014
UN CAFÉ CON EDGAR MORIN
Cuando noté que Rubén había dedicado su café a Morín sentí
alegría.
Morín es el pensador por excelencia de nuestra época compleja y
convulsionada. Cuando me di cuenta de que había seleccionado un libro escrito
en 1962, ya no sentí tanto ánimo, no porque no sea una obra maravillosa sino
porque hacer puentes con el presente desde esa lejanía necesita mucho concreto
y acero, materiales que ya el mismo Morín puso en su obra actual, de relevancia
concreta hacia el momento actual de la humanidad.
No podemos criticarle a Rubén andar en esa onda, que es su
onda personal, individual y privada.
Esto me hizo reflexionar. Pensé en Chávez leyendo Los Miserables, y tratando de sacar
desde esa lejanía sustancia para la Revolución Bolivariana.
Pensé en las universidades y sus investigaciones para
publicar ‘Papers” en revistas foráneas o tratando de que sus propias revistas sean clasificadas como
“Arbitradas”
Pensé en los profesores haciendo sus trabajos de ascenso o
sus tesis de grado, escogiendo un tema
foráneo y citando a los extranjeros de renombre pero olvidando a los nacionales
que lo dijeron antes.
Pensé, y pensé en Siete a La Carga; en cómo se creó y lo que
ofreció a los lectores, y lo que es y lo
que ofrece.
Pensé en todo lo que nosotros creamos con una intención y un
propósito que termina en otro lado, y debo decirlo, en el lado de lo que nos
conviene y de lo que es más querido o fácil o cómodo para nosotros como
individuo o persona.
Y esto me llevó a pensar en el gobierno en los
ministerios, en donde cada cual entra con una idea personal y trata de
desarrollarla. Pensé en algunos ministros actuales y en ese hacer que no tiene
que ver con el socialismo y la revolución sino con su idea personal individual
de lo que debe ser el turismo, la educación superior, la cultura, la
agricultura, por decir algunos.
Pensé en tantas cosas que andan mal y creí alcanzar la razón
del por qué, pero se me fue entre las ideas. Quedé con la sensación de que no
podemos hacer nada como grupo armónico porque desde el mismo comienzo no somos
ni grupo, ni armónico. ¡Somos individuos!
La música a través de la orquesta puede lograr lo que logra
porque es un conjunto muy grande de gente cada quien con un instrumento único y
una técnica, y una partitura en cada atril;
pero un solo A y una sola partitura para el Director.
He allí por qué se puede hacer un Sistema de Orquestas; he allí por qué no lo
replicarán en el Teatro, ni en el Circo.
Tampoco podemos hacer nada distinto en Siete a la Carga; cada
quien con su ensayo y sin ser siete, sino
siendo cada quien Uno definido y distinto, maravilloso y loable, pero
Uno: Individual, disparando su carga pero no a La Carga.
Qué duro ha debido ser para Bolívar meter aquella Idea en la
cabeza de miles.
Deberían pensar en eso a ver si pueden ir A LA CARGA, juntos
por las necesidades de un país: no descargando a cada real saber y entender.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.