miércoles, 19 de noviembre de 2014

La Defensa de Contratación de Conciertos Para Narcos, y La Plusvalía Ideológica.


El Universal* reseñó una noticia según la cual un afamado cantante venezolano hizo la siguiente declaración: "El que se meta de lleno en el consumo y tráfico de drogas está mal. Cualquier artista puede ser contratado por un cartel. El que lo tome como anormal está fuera de contexto. Que levante la mano el que no lo haya hecho. El objetivo es deleitar con la música" Los comentarios no se hicieron esperar, reacciones interesantes  de los lectores sobre las declaraciones del cantante, todo lo cual es apropiado para un análisis de la sociedad en la cual vivimos.

Para el cantante autor de la cita, lo malo está en consumir y o traficar “de lleno”; es decir lo malo está en lo que otros puedan hacer con la sustancia: consumir y traficar. Lo que él hace con uno de los producto de ese traficar y de ese consumir, que es ganarse los billetes verdes, eso no está mal. Él deleita con la música, está en el contexto; y sabe tanto que increpa a otros del mundo  artístico para  que digan que no lo han hecho, punto.

El que te contrate un Cartel es igual a que te contrate  Carnegie Hall. Tal vez uno pague más que otro y otro de  prestigio, pero todo es igual. Se va a deleitar sin importarle de dónde vienen los verdes.  El prestigio le importa mucho, digo yo;  lo interesante es que  ni piensa, que sea un desprestigio el cantar para un Cartel, porque él está blindado: según él, vive en el contexto y todos lo hacen.

Nos guste o no esas son las declaraciones del cantante, nos guste o no el cantante. Supongo que para los que les  gusta y lo han  seguido, y se han deleitado con su canto, esas declaraciones tienen un impacto definitivo, esto puede ser revisado en los múltiples comentarios documentados. Cómo explicar esas declaraciones, cómo entenderlas en su profunda crudeza, sin entrar a consideraciones de orden sentimental o de agresión personal.

Ludovico Silva creó y manejó un concepto importante que nos serviría para estudiar este fenómeno que actualmente, podemos ver,  está ampliamente difundido entre políticos, cantantes y gente que en algún momento consideramos de  relevancia en el mundo social y cultural.  El concepto siempre me pareció brillante, pero nunca conseguía cómo ni donde aplicarlo de manera práctica real y no figurada. Ahora con estas declaraciones conocemos un ejemplo criollo vivo y palpable.

El dinero  lo gana el cantante, en el caso que nos ocupa, en buena lid: haciendo lo que sabe hacer. Si el dinero está manchado o lavado, ese no es su problema, él no lo roba, lo gana con su fuerza de trabajo, obtiene con su canto, la mercancía dinero que sobra en esas manos sucias del narco dinero y que llega a sus manos de cantante impoluto, trabajador, haciendo lo que sabe hacer y “creciéndose” cada vez que lo hace.

Para el cantante no es relevante que algún dinero que  gane provenga de los que trafican y consumen, a los cuales le sacan hasta la propia vida. Él declara que eso es así porque se metieron “de lleno”, y eso es lo malo: meterse de lleno; no ve que el dinero viene a sus manos por eso que él mismo calificó como malo: meterse de lleno, con esa afirmación está blindado en sus razonamientos falaces.

Dice Ludovico que así como la industria capitalista de bienes materiales saca del obrero la plusvalía material, la industria cultural capitalista saca de sus creadores que la apoyan, Plusvalía Ideológica.
 La cultura es una industria, el espectáculo es una industria. La propaganda y la publicidad son una industria. La industria ideológica esclaviza al ser humano en cuanto ser humano, lo explota en su Conciencia, es decir en aquello que es más que suyo, y lo hace colocando en esa conciencia la ideología del capitalismo, le trasmuta su propia conciencia por algo ajeno  a ese hombre o mujer.
El trabajo, de ese hombre o esa mujer podrá ser actuar o cantar; mas en la medida que exista una adhesión al capitalismo- ya sea por reconocer que su trabajo es una mercancía que tiene valor de cambio, o aceptar  que ese valor de cambio puede provenir de dineros mal habidos- en esa misma medida hay un excedente de su trabajo espiritual que deja de pertenecerle,  se lo apropia el capital en la forma de capital ideológico del capitalismo. De esta cruel y perversa manera se preservan las relaciones materiales de producir “cultura” y pagar por ella.

Cada hombre y mujer que trabaja de esa manera en esta industria protege esa ideología desde su mismo interior alienado como persona. Por eso no le es relevante, a quien haya caído en este mundo alienado y alienante, que su paga esté manchada. Por eso cada persona en este mundo alienado y alienante cuidará y tratará de preservar esa ideología desde su alma y corazón, ya sea cerrando los ojos ante la realidad, metafórica o literalmente, inculpando a otros de lo mismo y buscando decir que por eso no hay mácula. Aquí no se comprende que mal de muchos consuelos de tontos, porque de principio no se acepta el que tamaña impostura sea un mal.

No pretendo con mis razonamientos disculpar ni compartir la posición de este cantante. Quiero hacer comprender la magnitud de la tragedia del hombre actual en la industria cultural: enajena su trabajo y realiza su valor de cambio.  Compra su seguridad mediante  venta de fuerza espiritual de trabajo, vende su conciencia. No podemos pedirle conciencia a quien la enajenó; pidámosle otra cosa, tal vez que cante que actúe.

Después de esta desafortunada declaración que refleja una vida real, ya muchos no podrán ser  deleitados, por ese objetivo de deleitar a todos sin distinción y sin fronteras como dice ese cantante. Dios lo ilumine.





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