martes, 24 de febrero de 2015

TEMPESTAD NO! CALMA, PAZ




¡SOPLA TEMPESTAD!  Decía Farruco Sexto el 10 de febrero del 2014 en Siete a la Carga “¿Pues cómo no recordar a Chávez haciendo aquella analogía a un monólogo de La Tempestad, de Shakespeare?: “Sopla, Tempestad, que tengo espacio para maniobrarte…”

Así le respondimos en nuestra contribución:

Yo le recuerdo, y debo decir que en ese mismo momento me sentí muy afligida.
Las palabras  son símbolos y en su manejo se crean efectos. Hay efectos personales, los hay sociales.

Veamos un ejemplo social que está sobre el tapete. Con este problema, que yo catalogo como abuso, de los medios de comunicación, el manejo de las palabras se crea efectos con los cuales se puede ejercer una violencia simbólica. Si usted propone como cierto que existe una crisis en las cárceles y hace circular esa moneda, el terreno está sembrado para la violencia; se hizo con símbolos, palabras, y con circulación de una  falsedad, leyenda, pero el efecto es la violencia real. La leyenda pasa a  ocupar el lugar de la verdad, de la realidad; y la violencia es más profunda porque hay un  inconsciente, no se ve ni se siente,  que los medios hacen circular. Participan de esa circulación y crean efectos que ni notamos de dónde salen. Así por ejemplo van a hacer una encuesta y de plano le preguntan a la gente: ¿qué opina usted de la crisis carcelaria? Dan por sentada la crisis y la hacen circular. Y ya sabemos qué pasa, todos los días somos víctimas de estos abusos.
Creo que personalmente no podemos estar declarando tempestades ni caídas, ni pensando en la enfermedad ni aferrándonos a comportamientos autodestructivos, ni de escases, ni de pobreza ni de dolor ni de miseria. Creo que hay formas fáciles y difíciles de confrontar la realidad y las adversidades, la felicidad y la derrota. Desde el punto de vista religioso creo en la perfección, somos producto de esa perfección y no debemos tener pensamientos de imperfección que signen nuestra vida personal y el de las personas que nos acompañan en este corto viaje.

Con esto no pretendo decir que la pobreza no sea real y que se pueda eliminar con pensamientos positivos. De eso no se trata. Me adelanto a cualquier crítica simplista.

El día que mi presidente Chávez hablo de esa forma sobre la tormenta, que la llamó a su pecho como si él era invencible, yo lloré. Sentí que estaba decretando una tempestad personal e íntima; y así pasó.
Son formas de sentir y de ver la vida. ¿Sopla Tempestad?  ¡No, de ninguna manera!, que Dios derrame calma y paz sobre Venezuela y el mundo, que aleje las tempestades y los conflictos y las rabias y los odios. Que todas las personas que trabajan para esta revolución puedan dedicar sus fuerzas y sus talentos a la construcción y a la vida; que en nuestro corto tiempo de paso en esta tierra podamos sembrar una buena semilla y recoger sus frutos. AMÉN.

Un amigo me pregunta que cómo creo yo que funciona ese decreto, que él no entiende. Bueno veamos los hechos. Es Una tercera persona la que comunica qué se debe ver…..

"Sus creencias se vuelven sus  pensamientos... sus pensamientos se vuelven sus palabras... sus palabras se vuelven sus acciones... sus acciones se vuelven sus hábitos... sus hábitos se vuelven sus VALORES
... sus valores se vuelven su DESTINO"  Mahatma Ghandi



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.