¡SOPLA TEMPESTAD! Decía Farruco Sexto el 10 de febrero del 2014 en Siete a la Carga “¿Pues cómo no recordar a Chávez haciendo
aquella analogía a un monólogo de La Tempestad, de Shakespeare?: “Sopla,
Tempestad, que tengo espacio para maniobrarte…”
Así le respondimos en nuestra contribución:
Yo le recuerdo, y debo decir que en
ese mismo momento me sentí muy afligida.
Las palabras son símbolos y en su manejo se crean efectos.
Hay efectos personales, los hay sociales.
Veamos un ejemplo social que está
sobre el tapete. Con este problema, que yo catalogo como abuso, de los medios
de comunicación, el manejo de las palabras se crea efectos con los cuales se
puede ejercer una violencia simbólica. Si usted propone como cierto que existe
una crisis en las cárceles y hace circular esa moneda, el terreno está sembrado
para la violencia; se hizo con símbolos, palabras, y con circulación de
una falsedad, leyenda, pero el efecto es
la violencia real. La leyenda pasa a
ocupar el lugar de la verdad, de la realidad; y la violencia es más
profunda porque hay un inconsciente, no
se ve ni se siente, que los medios hacen
circular. Participan de esa circulación y crean efectos que ni notamos de dónde
salen. Así por ejemplo van a hacer una encuesta y de plano le preguntan a la
gente: ¿qué opina usted de la crisis carcelaria? Dan por sentada la crisis y la
hacen circular. Y ya sabemos qué pasa, todos los días somos víctimas de estos
abusos.
Creo que personalmente no podemos
estar declarando tempestades ni caídas, ni pensando en la enfermedad ni
aferrándonos a comportamientos autodestructivos, ni de escases, ni de pobreza
ni de dolor ni de miseria. Creo que hay formas fáciles y difíciles de
confrontar la realidad y las adversidades, la felicidad y la derrota. Desde el
punto de vista religioso creo en la perfección, somos producto de esa
perfección y no debemos tener pensamientos de imperfección que signen nuestra
vida personal y el de las personas que nos acompañan en este corto viaje.
Con esto no pretendo decir que la
pobreza no sea real y que se pueda eliminar con pensamientos positivos. De eso
no se trata. Me adelanto a cualquier crítica simplista.
El día que mi presidente Chávez hablo de
esa forma sobre la tormenta, que la llamó a su pecho como si él era invencible,
yo lloré. Sentí que estaba decretando una tempestad personal e íntima; y así
pasó.
Son formas de sentir y de ver la
vida. ¿Sopla Tempestad? ¡No, de ninguna manera!,
que Dios derrame calma y paz sobre Venezuela y el mundo, que aleje las
tempestades y los conflictos y las rabias y los odios. Que todas las personas
que trabajan para esta revolución puedan dedicar sus fuerzas y sus talentos a
la construcción y a la vida; que en nuestro corto tiempo de paso en esta tierra
podamos sembrar una buena semilla y recoger sus frutos. AMÉN.
Un amigo me pregunta que cómo creo
yo que funciona ese decreto, que él no entiende. Bueno veamos los hechos. Es
Una tercera persona la que comunica qué se debe ver…..
"Sus creencias
se vuelven sus pensamientos... sus pensamientos se vuelven sus
palabras... sus palabras se vuelven sus acciones... sus acciones se vuelven sus
hábitos... sus hábitos se vuelven sus VALORES
... sus valores se vuelven su DESTINO" Mahatma Ghandi
... sus valores se vuelven su DESTINO" Mahatma Ghandi

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